
«Del cerdo, hasta los andares». Así proclama un viejo dicho popular para reivindicar la importancia y la riqueza de la carne de este pariente doméstico del jabalí. Posiblemente, el lomo, el solomillo o la chuleta son los despieces cárnicos más conocidos y con mayor omnipresencia en nuestras mesas. No obstante, el gorrino guarda otras piezas sumamente deliciosas como el secreto, también llamado cruceta o lomito.
Para quienes todavía no lo sepan, se extrae de la zona del extremo superior de la falda, próxima a las patas delanteras del animal, es decir, las ‘axilas’. De esta ubicación estratégica, pues únicamente se puede acceder retirando el músculo en horizontal, parece ser que derivaría su nombre. Sin embargo, otras teorías sostienen que lo adquirió porque es el que los carniceros, conocedores de sus privilegiadas características organolépticas y su escasez -cada cerdo solo proporciona dos piezas-, se reservan para su consumo.
El secreto es un bocado gourmet sumamente codiciado, gracias a su veteado de grasa entreverada
Durante mucho tiempo, esta pieza pasó inadvertida ante los comensales. Sin embargo, a día de hoy, el secreto ha dejado de ser un secreto para convertirse en un bocado gourmet sumamente codiciado, sobre todo aquel que procede de la raza ibérica, que habita en la carta de innumerables restaurantes. Comprensible, si tenemos en cuenta que se trata de una pieza sumamente sabrosa y de gran jugosidad, en tanto que está cubierta por un veteado transversal de grasa entreverada.
El punto del secreto
Asimismo, las características organolépticas del secreto lo hacen idóneo para consumir a la plancha, a la brasa o a la barbacoa, sazonado con una pizca de sal gorda o con especias como la pimienta, el tomillo o el romero. Claro que si pretendemos sacar el máximo partido a este bocado cárnico, es importante aplicar algunos sencillos consejos. Lo más importante es que la pieza que vamos a cocinar esté a temperatura ambiente, pues así evitaremos la pérdida de jugosidad. Antes de colocarla sobre la plancha o la sartén, debemos cerciorarnos de que está muy caliente, pues, de lo contrario, la textura resultante estará reblandecida. Para dar el punto de cocción correcto, basta con sellar la pieza por ambos lados durante un par de minutos -dependiendo del grosor- y voltearla solo una vez. No obstante, el secreto también protagoniza otras elaboraciones culinarias, permitiéndonos reinterpretar este corte y disfrutar de sabores inéditos.